Junto a la curiosidad esto es lo que ví en el rostro de mis compañeros de trabajo, no me había visto en otra. Se me ocurrió en plena duermevela, durante una noche rebelde y un cuerpo con exceso de sueño, cuando parecen tercas las obsesiones y se vuelve doliente el pensamiento. Me encontraba dando vueltas, incómoda, repasando tercamente los afanes del día, intentando dominar mi mente alborotada y entonces se me ocurrió: haría un retrato a mis compañeros del colegio; a fin de cuentas yo soy profesora de dibujo y cumplo 25 años dando clase.
"Si quiero hacerles un regalo, les regalaré mi tiempo y mi observación". No le quito valor a lo que otros compañeros hicieron en su aniversario, pero yo quería algo más personal, menos convencional, algo que tuviera camino de ida y vuelta: regalo para tí y riqueza al descubrirte para mí.
Por la mañana compré un buen papel y unos lápices dignos de un buen dibujante. Pensé que algo transmitirían de su expresión y belleza materiales, si me socorría con un excelente material, posibilitaba un excelente trabajo, nada de humildad y sencillez, a lo grande.
servido por merblac
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