Quizás dé luz a lo que quiero decir si cuento que, desde el punto de vista más estricto, una persona que maneja simultáneamente dos nombres ha de ser original, ya lo es el hecho de ser conocida, dentro de un mismo ambiente, por Valle y Miren. Y, todavía, no he dicho nada acerca de su carcajada.
Parece más joven de lo que seguramente es, cuando le propuse el retrato pensó en su pelo casi asilvestrado y quiso llevarlo de otra forma, pero era ese el momento y aceptó.
La velocidad de pensamiento no se limita al cerebro, algo crece hacia los ojos que pronuncia una mirada fugaz, rápida, un brillo apasionado; hay algo feroz en las cejas perfectamente recortadas, reflejan construcciones, recreaciones variadas: que si la fe, que si el mundo, que si la vida... No son cejas despreocupadas; en mi mundo simbólico, si pudiera asimilarlas a algo, diría que son dos plumas azules, levísimas y afines al humo, la espuma de una ola, el mecerse de una hierba larga y fresca. Se adaptan al más suave cambio, casi camaleónicas. Y, todavía, no he hablado de su carcajada.
La nariz también hace juego con las cejas, convoca sin moderación ninguna a la misma sintáxis, es imposible que se escape de la unidad y no tiene lenguaje propio, depende sin remedio de lo que dicen las cejas. Aún no he podido comentar algo sobre su carcajada.
Según la mirada espectadora baja hacia la barbilla van saliendo voces, me gustaría recordar lo que escuché pero, las carcajadas, no me dejaron enterarme de nada.

COMO TE COMPRENDO AMIGA,NO ES NADA ABSTRACTO TU LENGUAJE PARA MI,EL DE LA ARTISTA Y TU SEXTO SENTIDO.ME ENCANTA LEERTE,MAS DE LO QUE IMAGINAS.KISS.
Eres rapidísima, escribías al mismo tiempo que yo enviaba el post. Fenicia querida, estoy queriendo ponerte de amiga pero no lo consigo, por no sé que magia, ayer metí a haru, pero no me entró ninguno más, la coctelera está revuelta. Gracias por leerme y entenderme, lo del sexto sentido nos conecta. besitos.
Hace algunos días cierta actividad en el transcurso de unas clases me hizo buscarte, como otras veces, en mi pasado. Se trataba de pensar en un profesor que hubiéramos tenido en algún momento de nuestra vida de estudiantes y que nos hubiera dejado un especial recuerdo. Y apareciste tú, como en otras ocasiones, diciéndome que la Inspiración siente atracción por el trabajo y no sólo por la genialidad; y callando, como entonces, otras muchas cosas.
Y busqué en el presente y te encontré en este espacio virtual, que no sé si frecuentaré, pero al que me he atrevido a acercarme con la sola finalidad de decirte: “Cuánto tiempo ha pasado. Años. Me alegro de haberme vuelto a encontrar contigo, o con la idea de ti”.
No me lo puedo creer. Por tu nombre debes ser Rosa M Rey, siendo la M apellido ¿aqué sí?, que trabajabas en bibliotecas y que estabas feliz, y de eso hace mucho, si señora. Cuentas que das clase, colega entonces. Rosa, te he recordado muchas veces como aquella alumna que da gusto tener, cuestionándote, preguntándote por tantas cosas que, literalmente, no me dabas tiempo para responderte. Sensibilidad la tuya, ante la que prefería callar para que tú agudizaras y buscaras, aún y así, recuerdo que comentamos sobre el Cubismo, bajando por las escaleras del cole, de las etapas creativas de Picasso, de autores literarios, de filosofías y tantas conversaciones como teníamos. No temas comunicarte conmigo, si has leído mi perfil, sigo siendo yo, con millones de canas y bastante más vieja pero con la misma pasión y entusiasmo por tantas cosas. Me has alegrado mucho, espero nos recuperemos la una a la otra, si tú quieres.
Un beso muy, muy fuerte. Mercedes
Rosa, ¿cómo nos podríamos poner en contacto más personal?, dímelo si te apetece y me adapto.
Mercedes, sigo conservando un pudor insuperable ante la evidencia a que estos medios públicos y electrónicos somete a nuestras personas. Me encantará el reencuentro, de veras, y te anoto la menos personal de todas mis direcciones de correo electrónico para empezar a tramarlo: rmmrey@terra.es. Verás que no somos colegas, sino que después de tantos años sigo siendo estudiante, sigo buscando...